

El
arte de las alfombras en la península Ibérica se remonta,
apróximadamente, a los siglosXII o XIII y está vinculada
a una antigua tradición textil de alto nivel.
El origen de las manufacturas de alfombras españolas es, sin duda alguna, musulmán, como consecuenci de la trascendental importancia que para el ajuar de la casa árabe tiene ese género de tejidos. Los palacios y las mezquitas se llenaban de ellas, con lo que se evitaba el contacto frío de la solería y se conseguía una confortable morada de acuerdo con los refinados gustos del mundo oriental. Los escritores árabes, ya en el siglo XII, hacían especial mención de las alfombras fabricadas en Chinchilla, Cuenca, y Murcia. Posteriormente llegaron a tener una gran relevancia las alfombras elaboradas en Alcaraz y Granada.
Los
elementos que integran una alfombra son: la urdimbre, La trama y el nudo.
Los dos primeros quedan invisibles y constituyen el tejido de la alfombra
propiamente dicho, los nudos se intercalan en este tejido componiendo la
decoración.
El
valor de la alfombra y su duración dependen fundamentalmente, del
anulado, del número de nudos por decímetro cuadrado, e incluso,
del grosor y longitud de sus extremos.
La técnica de las alfombras varía segúun el tipo de nudo. El nudo turco (también llamado ghiordes), y el persa, se hacen sobre dos hilos de urdimbre, mientras que el nudo español se anula sobre un solo hilo. Existe una técnica autóctona española, llamada "Nudo Alpujerro".
Las
alfombras más nobles son aquellas confeccionadas mediante el nudo
turco (nudo ghiordes), ya que es superior a los demás en cuanto
a estabilidad y solidez. Su empleo en la península ibérica
data del siglo XVII.

